Una pareja hace un descubrimiento increíble 50 años después de su ruptura Una pareja hace un descubrimiento increíble 50 años después de su ruptura
Si bien es algo muy común en los libros y en las películas, lo cierto es que el amor a primera vista rara vez... Una pareja hace un descubrimiento increíble 50 años después de su ruptura

Si bien es algo muy común en los libros y en las películas, lo cierto es que el amor a primera vista rara vez ocurre en la vida real. Esta pareja, no obstante, supo desde el primer segundo en que sus miradas se cruzaron que eran almas gemelas. En apenas unas pocas semanas, ya estaban comprometidos en su relación, para lo bueno y lo malo.

Torbellino romántico

Janice Rude y Prentiss Wilsson se conocieron en el ‘Occidental College’ en Los Ángeles, California, en 1962. Poco después de anunciar su compromiso, la pareja se separó de manera repentina. 50 años después de ese suceso, descubrieron algo sorprendente.

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Chica de un pueblo pequeño

Janice Rude provenía de una familia humilde. Fue criada para ser una trabajadora incansable en el salvaje oeste de Reno, Nevada, por un padre al que recuerda como un hombre duro, con mucha inteligencia de la calle. A pesar de no ser un intelectual, ni mostrar interés en la materia, apoyo a su hija en su deseo de estudiar. Se inscribió a comienzos del año 1960 en el ‘Occidental College’ para conseguir su título en Biología.

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Unidos por el destino

El ‘Occidental College’ es un pequeño y privado centro de estudios de artes liberales situado en Los Ángeles, California. Se fundó en 1887 en el barrio de ‘Eagle Rock’ de LA por un grupo de presbiterianos que deseaban estudiar en el sur de California. La comisión directiva se propuso convertir el centro de estudios en un lugar sólo para hombres en dos ocasiones: primero en 1912 y luego en 1931. Por suerte para Prentiss y Janice, eso nunca ocurrió, de manera contraria nunca se hubieran enamorado.

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Amor con sabor a café

Janice trabajaba todas las mañanas en la cafetería del campus, ya que debido a sus humildes orígenes necesitaba el dinero para poder asumir el coste de la institución privada. Responsable y trabajadora como era, todas las mañanas se levantaba para hacer su turno. Un día, al llegar al trabajo se topó con un grupo de atletas que habían ido a desayunar antes de su entrenamiento. Entre ellos, había un joven que había conseguido captar toda su atención.

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Un chico de Connecticut en el sur de California

Prentiss Willson provenía de una familia adinerada de intelectuales de la Costa Este. Siguiendo los pasos de los Willson, se esperaba que Prentiss sobresaliera en los estudios antes de dedicarse por completo a una carrera respetada, como derecho o medicina. Llegó al ‘Occidental College’ un año después de Janice y siguiendo la tradición familiar se unió a la fraternidad Kappa Sigma, que poco después de su llegada se convertiría en el centro de la polémica.

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Cruce de miradas

Las clases recién habían empezado hace un mes, pero Janice Rude ya se manejaba con facilidad en el trabajo. Entraba en la cafetería por la puerta trasera que daba directo a la cocina, colgaba su bolso y chaqueta y se ponía el delantal. Luego se fijaba en el tablón colgado en la pared para comprobar qué tipo de producto correspondía a cada estación. La mejor era la de los cereales, porque era la época de menor carga laboral. Se apresuraba a llegar al mostrador para atender a los clientes. Un día se encontró a un joven esperando para hacer su pedido, y nada más verlo el corazón casi se le sale del pecho.

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Sin aliento

Prentiss Willson se estaba adaptando con éxito a su primer año en la universidad. Un mes después del inicio del semestre, se puso el despertador temprano para salir a correr antes del comienzo de la clase. Se dirigió al comedor y se sirvió un plato de huevos con bacon y una tostada. La cafetería comenzaba a abrir y se puso el primero de la fila. La camarera de las mañanas se apresuró para tomar su pedido y entonces se cruzaron sus miradas.

De aquí a la eternidad

Janice Rude y Prentiss Willson sintieron que el tiempo se había detenido mientras se miraban a los ojos por primera vez. Prentiss no podía dejar de mirar las resplandecientes mejillas sonrojadas de Janice y su belleza conseguía dejarlo sin aliento. Janice sentía lo mismo, pero en su timidez apartó la mirada y en su lugar se centró en terminar de servir el pedido. Prentiss había quedado prendado.

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Rutina mañanera

La mañana siguiente, y todas las demás tras aquel día, Prentiss se despertó a las 5.30 am para ser el primer en llegar durante el turno de Janice. Cada vez que ella levantaba la mirada y lo veía a él esperando con la bandeja en sus manos, una sonrisa se dibujaba en su boca. Janice normalmente apartaba su mirada para no sonrojarse, pero una mañana se armó de valor y se mantuvo firme.

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Pequeñas charlas

Prentiss sabía que en algún momento tenía que hablarle. Durante varias semanas se preparó para hacerlo, pensando en el camino de su dormitorio al comedor lo que le iba a decir. Pero cada vez que la veía allí de pie con una sonrisa, se quedaba sin palabras. Finalmente, un día se animó a saludarla. Ella devolvió el saludo con amabilidad. Sus mejillas se sonrojaron más de lo normal y rápidamente apartó la mirada.

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Un nombre como ningún otro

Solo le tomó 3 semanas y media, pero Prentiss finalmente consiguió saber el nombre de aquella chica: Janice Rude. Sonaba en su mente todo el día y apenas se podía concentrar en las clases de la mañana. Mientras tanto, Janice se repetía a sí misma “Prentiss Willson” de manera constante. Ya había oído ese nombre antes, cuando Kappa Sigma renunció de manera pública a un campeonato nacional para permitir la entrada de un estudiante negro, Gene Grisby. Ahora que Janice conocía el nombre del chico de las mañanas, pasaba el resto de su turno flotando en un sueño.

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Un problema de clase

Prentiss siguió con sus visitas diarias y a medida que el tiempo pasaba, conseguía conocer más detalles sobre aquella chica preciosa que no podía quitarse de la mente. Se enteró así que ella era estudiante de segundo año y entre sus recuerdos destaca: “Realmente no creía que tuviera ninguna oportunidad con ella. Era un año mayor que yo y realmente hermosa”. No obstante, siguió acudiendo cada mañana a las 6.00 am porque “quería verla y tener nuestro pequeño intercambio mañanero”.

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Ausencia en el corazón

Pero un día Prentiss no se pasó por la cafetería. Fue justo antes de las vacaciones de Acción de Gracias, y aunque la mayoría de jóvenes todavía no se habían marchado, Prentiss no estaba por ninguna parte. La reunión anual previa a Acción de Gracias que cada otoño organizaba el campus se había adelantado ese año y Janice esperaba poder encontrarlo allí. A pesar de que en los últimos días habían conseguido charlar más, todavía no habían tenido oportunidad de estar juntos fuera de la cafetería. Fue por eso que cuando Prentiss no se presentó a la reunión, Janice quedó desconsolada.

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Mujer de armas tomar

Pese a la decepción de Janice por no ver a Prentiss aquella noche, decidió que no iba a seguir esperándolo. Preguntando a sus compañeros se enteró de que él ya se había marchado a casa de sus padres. Incluso, uno de los compañeros de fraternidad de Prentiss le facilitó a Janice su dirección. Hecha un manojo de nervios, se dirigió a su coche cubierto por las hojas del otoño y con gran determinación se propuso a hacer lo que tenía en mente.

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De camino

El camino de Los Ángeles a Santa María era largo y desconocido, extendiéndose un total de 150 millas hacia el norte de LA. Janice conducía sola, con la única compañía de la radio para mantener la calma. Sabía lo arriesgado que era ir a la casa de los padres de Prentiss sin siquiera haber llamado primero, pero algo la impulsó a hacerlo. Después de casi 3 horas de viaje guiados por un mapa arrugado a su lado, llegó al rancho familiar de los Willson, aparcó el coche y tocó la puerta.

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Una oportunidad llama a la puerta

Prentiss se encontraba sentado en el salón de casa de sus padres, leyendo un libro en el sofá. Había regresado por Acción de Gracias la noche anterior y esperaba un sabrosa comida en familia. Lo único que le pesaba era no haber podido ver a Janice la mañana anterior. Mientras pensaba en ese último encuentro que no pudo concretarse, alguien tocó a la puerta para devolverlo a la realidad. Se apresuró a abrir la puerta, pero nunca se hubiera esperado encontrarse con aquella persona que esperaba al otro lado.

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Gracia y agradecimiento

Allí se encontraba Janice, de pie en la puerta, arrepintiéndose de su audaz decisión mientras oía los pasos de alguien acercándose. Prentiss en persona apareció, y la expresión de sorpresa en su cara era fácil de reconocer. “Hola”, dijo ella. Prentiss no podía creer lo que estaba viendo, la chica de sus sueños en la puerta de su casa, porque lo extrañaba. Janice se disculpó por aparecer de forma improvisada y Prentiss la invitó a pasar. La presentó con sus padres, con quienes conectó de manera automática, especialmente con su madre. “Igual que me ocurrió a mi”, recuerda Prentiss.

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Cortados por el mismo patrón

Janice se unió a Prentiss y su familia en la cena de Acción de Gracias y luego regresó al ‘Occidental College’ para pasar el resto del fin de semana. Luego Prentiss regresó a LA y a partir de ese momento casi no se les volvió a ver separados. Solían pasar el tiempo paseando por el campus de la mano. Cualquiera que los conociera podía reconocer con facilidad que estaban hechos el uno para el otro. Cada vez que se miraban, sus ojos brillaban y sonreían.

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Diciembre encantado

El romance era tan intenso que Prentiss decidió pedirle a Janice que se casara con él a principio de diciembre. Desde el primer momento que puso sus ojos en ella supo que “estaban hechos el uno para el otro”. Aunque solo habían estado juntos unas pocas semanas, Prentiss no podía imaginarse la vida sin ella. Con la ayuda de sus hermanos de fraternidad, planeó una romántica cena que terminaría en una propuesta de matrimonio.

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Amor y matrimonio

Janice ni siquiera tuvo un momento para pensárselo antes de que un “sí” saliera de su boca. Tampoco es que lo necesitara. Estaba tan enamorada desde el primer momento que nunca habría dicho que no. Él se sentía muy emocionado mientras ponía un anillo de oro con un pequeño diamante en su dedo. Pero la emoción pronto se convirtió en dolor, y más que planear su boda, pasaron el tiempo luchando por su amor.

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Un anuncio sin fecha

Tras llamar a sus respectivas madres, Prentiss y Janice pusieron un anuncio de su compromiso en el periódico local. Prentiss recibió la felicitación de sus hermanos de fraternidad y Janice lo festejó con sus compañeras de hermandad. Las chicas gritaban de emoción mientras Janice les mostraba el anillo de oro y les leía el anuncio de compromiso en el diario. Pero al final del anuncio, una línea llamaba especialmente la atención, “no hay fecha fijada para la boda”.

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Llegada del padre

Solo había una persona que no aprobaba la unión de la pareja, el padre de Janice. Al tratarse de un simple trabajador, no sabía cómo relacionarse con los padres de Prentiss que provenían de un entorno sociocultural distinto. Su padre era médico. Nadie es capaz de recordar el motivo que dio el padre de Janice para rechazar la relación de su hija, pero amenazó con dejar de pagar sus estudios si no terminaba. Disgustada, Janice llamó a su madre y las dos intentaron idear un plan.

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Los esquemas de las mujeres

Con la finalidad de ayudar a su hija, la madre de Janice pidió una segunda hipoteca para su casa, esperando que el dinero fuera suficiente para que Janice pudiera continuar sus estudios sin la ayuda financiera de su padre. Pero el esfuerzo fue en vano. Aunque Janice sobresalía en sus estudios, temía que si los abandonaba para casarse con Prentiss, éste no la respetaría y desviaría su interés hacia chicas más listas que tuvieran títulos universitarios.

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Miedos infundados

Prentiss insistía en que el temor de Janice era infundado. A él no le importaba que ella tuviera o no una carrera, la querría de cualquier manera. Su madre incluso sugirió que se fugaran. Pero entre la presión que ejercía el padre de Janice y la ansiedad de desafiarlo, la joven se encontró en una lucha personal que apenas le permitía seguir adelante, de maneras que Prentiss no podía comprender. Llegado el mes de enero, Janice debía tomar una importante decisión: seguir con el hombre que amaba y dejar sus estudios, o terminar la relación.

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Rotos y solos

Prentiss recuerda: “Intentamos solucionar las cosas, pero supongo que no éramos lo bastante listos. No queríamos hacerlo, pero tuvimos que hacerlo”. Devastada, Janice devolvió entre lágrimas el anillo. El corazón de Prentiss quedó hecho mil pedazos y temía que nunca se iba a recuperar. La pareja se separó y cada uno siguió su camino. Tras la graduación, Janice volvió a su casa, pero no se dedicó a lo que había estudiado. En su lugar, se hizo cargo del negocio familiar de piezas para el buceo que tenían en Reno, Nevada.

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Subiendo peldaños

Prentiss consiguió volver a ponerse en pie con el paso del tiempo y seguir adelante con su vida. Desde el ‘Occidental College” pasó al ‘Harvard Law School’. Prentiss fue subiendo peldaños hasta convertirse en el mejor abogado experto en impuestos de la bahía de San Francisco, y pese a que se casó con otra persona, nunca pudo borrar de su memoria el recuerdo de Janice.

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Éxito y anhelo

Janice fue exitosa en su campo, incluso fue admitida como miembro honorario del Salón de la Fama de la Asociación de Buceo de los Estados Unidos por sus contribuciones a la industria. Ella también se casó con otro hombre, pero al igual que Prentiss, su matrimonio no duró. No es nada sorprendente que dos personas que claramente habían encontrado su alma gemela, puedan verse afectados en cualquier futura relación por el recuerdo de aquel amor puro que una vez sintieron.

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Tragedias gemelas

En un giro inesperado del destino, Janice y Prentiss se encontraron en la misma situación cuando sus respectivas madres murieron con pocos meses de diferencia. Los ex amantes apenas se habían topado el uno con el otro en las últimas 5 décadas, pero de pronto el destino decidió volver a unirlos una vez más. Mientras cada uno por su lado recogía las pertenencias de sus madres fallecidas, descubrieron una sorprendente coincidencia que fue tan desconcertante que consiguió volver a ponerlos en contacto casi 50 años después de su ruptura.

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Desenterrando una verdad

Mientras Prentiss ordenaba con gran dolor las últimas posesiones de su madre, encontró un viejo recorte de periódico. Era el antiguo anuncio de su compromiso con Janice. Janice también encontró el mismo recorte entre las cosas de su madre, quien había llevado todos esos años el trozo de diario oculto en su cartera. Era el recuerdo del amor verdadero de su vida. Prentiss sintió la obligación de ponerse en contacto con Janice, pero… ¿sentiría ella lo mismo?

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Como si el tiempo nunca hubiera pasado

Los dos volvieron a conectar en un almuerzo en San Francisco, Cliff House, el 20 de junio de 2010. En el mismo momento que se vieron el tiempo se detuvo, y fue como si nunca se hubieran separado. No podían dejar de sonreír mientras se ponían al día sobre lo que había pasado en los últimos 50 años. “Las madres entienden todo”, dijo Willson. “Las madres simplemente lo saben, y yo creo que nosotros (Rude y él) también lo sabíamos”. Seis meses después de ese encuentro, se comprometieron otra vez.

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Un compromiso de 50 años

El 19 de agosto de 2012, Janice Rude y Prentiss Willson volvieron al lugar donde la magia comenzó y finalmente se unieron en matrimonio. Como homenaje a sus madres, utilizaron el anuncio de compromiso original en sus invitaciones de boda, solo que en esta ocasión aclaraban que la fecha estaba fijada. Con varios de sus compañeros de clase de ‘Occidental’ entre los invitados, las estrellas alumbraron a los dos amantes mientras unían su amor por toda la eternidad.

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